La pequeña Analía García

Analía seguía sin poder sacar el chicle de su zapato. Un día, apareció su tía para ayudarla, pero no lo logró. Luego vino su papá, pero tampoco pudo sacarlo. Después, su hermana intentó ayudarla a quitar el chicle, pero no pudo.

Todos probaban pero nadie se lo sacaba.

Casi toda su vida, Analía vivió en la calle. Pero el problema continuaba, porque el chicle todavía no salía del zapato. Encima después llegó un problema más grave, ya nadie la visitaba. Ella se aburría mucho sola.

Un día la visitó su mamá, pero se quedó poco tiempo. Cuando se fué su madre, Analía se puso muy triste.

Después de varios meses, el chicle siguió pegado a su zapato. El problema continuó, nadie le podía resolver esa situación. Hasta que un día, un perro de la calle, se comió el chicle. Entonces, ya sin el chicle en su zapato se puso muy felíz!!!

FIN

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